Maternidad: método Terminator

Las primeras semanas después del parto suelen transcurrir casi enteramente dentro de la casa, es una rareza asomar la nariz del otro lado de la puerta. Un poco porque nos sentimos más seguras, un poco porque no tenemos necesidad y en gran parte (hay que reconocerlo) porque salir implicaría peinarse y sacarse el pijama.

Pero más temprano que tarde llega el momento de salir y comienza el Método Terminator. Me refiero a la capacidad que tiene el personaje de la peli para escanear una escena y producir en el momento una serie de datos y análisis sobre ella (si no sabés de qué estoy hablando podés ver la escena original acá y la parodia de Los Simpsons de yapa acá).

Entonces salís. Y con esa especie de ojo biónico empezás a escrutar todo a tu alrededor buscando el peligro. Todo es una amenaza. Y ni siquiera me refiero a la inseguridad, aunque la primera vez que salí a la calle (una vuelta a la manzana ojeli) pensaba que un grupo comando ninja iba a venir a raptar a mi bebé y me até el carro a la muñeca ¡Si se llevan al bebé se llevan mi mano ninjas! Los peligros son otros, menos dramáticos: la temperatura, que no le dé el sol, que no se destape (ya blanqueé que tengo un tema con el termostato), no agarrar pozos con el carro para no bambolearlo tanto, entre otros peligros. En las siguientes salidas ya tenía un plano trazado para evitarlos TODOS.

Ojo porque el método muta. Evoluciona. Es como si fuese una app que te descargás en el ojo y viene con actualizaciones.

El primer gran cambio es cuando el peque camina y momentáneamente deja el carro. Ahí los peligros se multiplican porque a los que ya “existen” se suman los que genera el propio bebé. Pero el momento en el que me di cuenta que había agudizado al extremo el método fue cuando tuve que salir a la calle con dos.

Teddy va en el carro y Cucu camina agarrado de mi mano o del carro. Entonces los peligros se potencian porque a los de la primera etapa se suman los de la segunda actualización. Y ahí con el ojo medio desorbitado analizas: temperatura, exposición al sol, las veredas rotas, los ninjas, el tránsito, que no salga corriendo el grande, que no toque nada, que no se caiga ni se lleve puesto a nadie, si corre hasta donde puede llegar, qué cosas le pueden llegar a llamar la atención y distraerlo, no perder nada de las mil cosas que llevás encima, y la lista sigue.

En una de mis primeras excursiones entre a un local con góndolas, es decir cientos de productos al alcance de la mano de un niño, guardia de seguridad en la puerta de los que te piden revisar el bolso y cola en la caja para pagar. Después de mi análisis con el método Terminator me di cuenta de que como mínimo me había olvidado un par de brazos extra, un casco, un pretal (no me juzguen) y una bolsa de papel madera para no ver las miradas mezcla de reprobación y compasión del auditorio. ¡Y eso que los peques se portaron bastante bien, aprobaron con más de 7!

¿Cómo manejan las salidas? ¿Se estresan en la calle? ¡Tranqui! Como todo método con el tiempo se perfecciona. ¡Garantizado y disponible en la App Store! 😉