Mi bebé no duerme. Nunca

Ni de día, ni de noche. Llegué a la conclusión de que Teddy vino con un sistema operativo nuevo, más moderno, de carga rápida. Porque siempre se levanta de buen humor, descansadísimo como si hubiese dormido seis horas seguidas cuando solo durmió dos (con suerte).

Después de casi siete meses de dormir poco y mal, me di cuenta de que así como Cucu tiene su “rutina de hacer noni” yo tengo mi “rutina de no hacer noni” donde repito hábitos con la esperanza de que esa noche sea mejor. Y no.

Incluye múltiples pruebas de horarios para ver a cuál se adapta mejor. Un equipazo de 3 almohadas y almohadones que voy ubicando en partes estratégicas de mi cuerpo para cuando me toca dormir sentada. Una cuna ubicada a la distancia exacta para poder mecerla con el pie estando acostada en la cama. Paciencia para dejar que me mime con su falta de motricidad fina si eso me da unos minutos más de sueño, es decir dejar que me pegue y me tire del pelo. El celu bien a mano para chequear cuánto tiempo dormimos cada vez.

Es que encima el temita este del sueño no es algo lineal, una noche durmió seis horas de corrido. Cuando me desperté (5:50 AM) sentí que tenía energía hasta para salir a correr; moría por despertar a papito para contarle… pero me hubiese matado supongo.

Debut y despedida. Después de esa noche nunca más volvió a dormir más de tres horas y piquito seguidas. Pero no importa, yo sigo mirando el teléfono y calculando cuánto duermo cada vez porque se que un día me va a sorprender. <<Aclaro que soy un queso haciendo cuentas cuando estoy despabilada, dormida es una tarea casi titánica>>

Lo mejor de la rutina de no hacer noni son los fines de semana, que papito con su paciencia infinita los lleva a desayunar y yo me estiiiiiiro y trato de abarcar lo más posible de la cama para disfrutar un par de horitas de sueño. SOLA. Las otras noches no me sirve porque tener la exclusividad de la teta tiene sus pros y sus contras.

Creo que no busco tips porque ya los probé todos, busco a alguna desahuciada como yo, que me diga que realmente en algún momento pasa. Porque yo lo veo jugar, estar activo y de buen humor, y ser feliz; lo miro por el rabillo del ojo para que piense que sigo dormida y ahí está él mirándome muy fijo y con su sonrisota. Y yo en ese momento lo amo más que nunca, tanto como amaría estar durmiendo. Y me veo a mi feliz pero destruida y pienso “tiene que ser el sistema operativo”.