¿Vos sos cuali o cuanti?

Hace pocos años que soy mamá, antes de serlo tenía amigas con hijos y amigas sin. Ahora tengo amigas que esperan a sus bebés y resulta que me convertí en una fuente de consulta. Yo creo que no soy una voz autorizada para nada, pero me hace sentir bien que me pregunten y poder ayudarlas con mi experiencia que transmito con tanta sinceridad como puedo.

Leí en varios lugares esto de “tejer redes” y me parece que en la maternidad (especialmente cuando nos sentimos muy inseguras y frustradas) no solo suma sino que multiplica. Consulto mucho y escucho antes de tomar decisiones y así me di cuenta de que hay dos métodos de consulta que elijo y combino entre sí a la hora de recolectar información: uno cualitativo y otro cuantitativo.

Cuantitativo

Como su nombre lo indica consiste en conseguir cantidad. Cuando hay un tema en el que dudo, no me decido o no sé qué camino seguir pregunto. A la mayor cantidad de mamás posible, incluso si no son madres pero por algún motivo me parece que pueden llegar a tener un punto de vista interesante (docentes, profesionales, el pediatra, etc.). Cuanto más variada es la muestra más representativa va a ser, es estadística pura. Entonces cuantas más mamás respondan más información recolecto para analizar después. Y ahí hago mi propio análisis.

El riesgo de este sistema es que muchas veces los resultados siguen una tendencia clara, pero cuando la cosa va más o menos 50/50 es difícil elegir bandos.

Cualitativo

Entonces es momento de saltar al otro tipo de consulta que uso normalmente. Es elegir una “voz autorizada”. Para mí es una mamá que en general reúne uno o más de estos requisitos: es alguien que quiero mucho o admiro, alguien que tiene un estilo de vida o una rutina parecida a la mía, con quien compartimos valores, o que vivió una situación similar a la de consulta hace poco. Es clave que se enmarque en varios de estos puntos porque cuando más parecida es su forma de pensar y de vivir a la mía, es más probable que las decisiones que tomemos sean similares, aunque no coincidamos en todos los puntos. También suma cuando los hijos son de edades similares porque las experiencias que transmiten son cercanas en el tiempo y las enmarcan en un mismo contexto.

La contra que puede llegar a tener es que se trate de alguien que quiero mucho pero que tenga unos valores o una opinión radicalmente distinta a la mía en un tema en particular. Pedís consejo y después salís corriendo para el otro lado; y puede resultar un poco hiriente. O también que no consultes con alguien que es muy diferente a vos porque crees que su opinión no te va a cerrar y te perdés un punto de vista alternativo que encajaría a la perfección con lo que estás necesitando.

En mi experiencia llegué a los mejores resultados haciendo un mix de las opiniones de las mamás de mi entorno (por suerte son admirables y valoro muchísimo sus testimonios y consejos) y mi sentido común. Para mí, “no escuchar a los demás” no es el consejo más sabio, mejor funciona “escuchá mucho, masticalo y después… ¡después hacé lo que se te cante!”.

2 Comments

  1. Zai

    23 junio, 2017 at 6:20 pm

    Tal cual lo decís es mi realidad hoy. A lo que contas agrego un espacio con una puericultora. No solo para lactancia sino para temas de crianza. Yo acudí a ella a los 5 meses de Julián recién, me resulta buenisimo tener un espacio para hablar de Juli, de mi y de su entorno. Es la pata emocional que no termina de cerrar con el pediatra y ella me la aporta. No es una consulta obligada de todas las semanas, es cuando lo desees hacer, con constancia o no. Creo que eso hacemos las mamás ahora, lo que podemos, a nuestra manera, con la realidad de hoy.

    1. Cucu y Teddy

      23 junio, 2017 at 8:47 pm

      ¡Qué lindo Zai! Yo consulté con una puericultora antes de que nazca Cucu y me re ayudó a sacarme muchos miedos y a bajar ansiedades. ¡Tal cual! A muchos pediatras les falta la parte emocional jeje Y sí, hacemos lo que podemos, pero siempre con amor <3 ¡Julián es un bombón!

Dejá una respuesta