Los duelos de empezar el jardín (para las mamis)

Ya casi pasó medio año de clases, casi seis meses de la primera experiencia en un jardín de infantes para Cucu y para nosotros. La adaptación fue bien fácil porque el pibito entró solo desde el día uno. En silencio le reclamé un par de veces que haga un poco de drama para hacerme sentir mejor, pero el siempre entró caminando “solito”, con su mochila a cuestas y saludando a todo el mundo.

Así y todo, la adaptación fue un poco difícil (para mí). Y estos son los cuatro principales duelos que atravesé:

Tu bebé no es el único. Es una sala, con dieciocho nenes, dos maestras con cuatro manos en total. Así que indefectiblemente tu hijo no está siendo observado todo el tiempo y no es la única prioridad. El primer día estábamos todos en la salita y estaban repartiendo unas figuritas de cartulina, Cucu se paró al lado de la maestra para demandar la suya, pero no lo veían desde donde estaba ubicado, así que le entregaron a casi todos antes que a el. Yo veía su cara de resignación y controlaba las ganas de saltar por arriba de cuatro o cinco papás que tenía adelante, agarrar la bendita figu y dársela a mi paciente bebé. No sin antes darle un besito a la seño obvio.

Tu bebé no es ultra especial. De repente un día te das cuenta que muchas de las cosas que el “genio de tu hijo” hace en casa son acordes a su edad y a su crecimiento. Y a pesar de que en muuuuchos sentidos es muy especial, en muchos otros es uno más de la salita. ¡Qué golpe bajo para una mami!

Tu bebé quiere a otra mujer. Un día aprende el nombre de su seño, le da besos, abrazos, te dice que la quiere y que jugó con ella. ¿Hay algo más cercano a una traición?

Tu bebé aprende cosas fuera de casa. Antes teníamos el monopolio de la enseñanza. Cucu aprendía cosas nuevas todo el tiempo y nos las adjudicábamos todas papito y yo. Ahora aparece con palabras, canciones e historias que aprendió en otro lado y perdimos el invicto.

A pesar de los “duelos” y los aprendizajes, estamos convencidos de que fue la mejor decisión que pudimos tomar y nos encanta el jardín que elegimos. Un día la seño me dijo que lo llamaban “el nene feliz” y yo pienso que no hay nada más que podamos pedir. ¿Cómo fue tu experiencia con el comienzo del jardín? ¡Contame!

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