¡Hay equipo!

Esta nota está exclusivamente inspirada en la persona de la foto. Porque esta semana cumplió años y es una gran parte de este proyecto y de mi vida. Como en la foto, él está detrás de todas mis locas ideas, ayudando, analizando, opinando y dando todo su apoyo. Pero que la escena no los engañe, el es un protagonista. Es de esas personas que caen bien siempre, que es el alma de cada reunión a la que va, de cada grupo del que forma parte. Es incondicional con su familia y amigos, y a hace quince años (sí quince) armamos el equipo más épico de la historia, al menos para mí.

Equipo en clara alusión a su eterno amor por el fútbol, pero ahí terminan mis metáforas futbolísticas porque yo no entiendo nada del tema. El es el que sabe de todos los deportes y los practica bien, yo soy un cero en TODOS. El conoce mucho de música y yo de literatura, a él le gustan las melodías y a mí las letras.

El hace los mates, sin excepción y amargos, y yo hago las tostadas. El baña a los peques mientras yo hago la cena, a menos que haya que cocinar carne que es su plato fuerte. Ahí pegamos cambiaso. Los arreglos de la casa son su área, la decoración y manualidades las mías. Los dos somos igual de desordenados, pero el guarda los billetes en la billetera por su valor y todos mirando para el mismo lado; yo los hago un bollito y me los meto en el bolsillo (sé que me ama un poco menos por eso). Hay series que vemos juntos y series que vemos solos. Si tenemos que organizar un evento, calcular las bebidas es un tarea, pensar el menú la mía. Yo hago lindas tarjetas y el saca hermosas fotos.

El maneja y yo duermo, me declaro la peor copilota del mundo. Cuando está en casa a la mañana, se lleva los peques y me deja dormir un rato más. A la tarde, lo dejo dormir yo. El me escucha hablar de tutoriales y yo de técnicos y dirigentes. Yo como polenta y el verdura. El se banca hacer compost y separar los reciclables; yo lavo las camisetas del equipo de fútbol un par de veces al año. Porque también de eso se trata, de sacrificarse por el equipo.

Después de tantos años tenemos una batería de estrategias, chistes y hasta palabras que inventamos y que las dejamos solo para nosotros. Anticipamos la jugada y nos entendemos. En este último tiempo reforzamos el equipo con las dos mejores incorporaciones de nuestras vidas (estoy a full con las metáforas deportivas) y salimos a la cancha con todo. ¡Sí que hay equipo por acá!

¡Feliz cumple amor de mi vida!