Reciclar, ¿dónde está el límite?

Me interesa mucho todo lo relacionado con el reciclado. Aunque estoy a años luz de donde me gustaría estar en cuanto a la eficiencia en el uso de cosas, comida, energía, etc.; lo intento y mucho. Una vez escuché a una tía que me inspiró en este tema decir que ella hacía el trabajo de separar y lavar los reciclables porque pensaba en el planeta que le quería dejar a sus hijas. Y yo quiero dejarles a los míos un mundo donde nuestro impacto sea al menos bastante menor; y como se empieza por casa…

Pero tenemos un temita, esto de reciclar y reutilizar básicamente es una puerta abierta a juntar porquerías a morir, “por las dudas”. Papito me pide que deje de cartonear, se ríe y se resigna. Un poco de razón tiene, aunque el fin es bueno, hubo varios momentos de nuestra convivencia en los que me fui un poco de mambo. Estos son los reciclados más bochornosos que hice, están en esta lista o porque salieron mal o porque fueron muy extremos:

  1. Borlas con bolsas. Antes cuando no cobraban las bolsas en el súper y todavía no estaba tan instalado el uso de las de tela, en casa había superpoblación de bolsas. Así que varias semanas antes de Navidad se me ocurrió decorar el jardín con borlas hechas de bolsas de nylon. Cuando las colgué me parecieron muy feas pero aposté a que de noche con menos luz se iban a lucir más. Ponele. ¡Estuvieron más de un año porque me negaba a reconocer lo feas que eran y porque para que no se vuelen las atamos muy fuerte! En ese tiempo se destiñeron y se pusieron aún más fuleras.
  2. Creo que para la misma Navidad hice unos banderines con la goma eva que viene con glitter dorado. Esos si quedaron divinos, ese no fue el problema. Cuando los descolgamos quedaron al alcance del perro #enzopiscu y se hizo un festín. Los banderines que sobrevivieron los saqué con cuidado del hilo y volví a hacer otra guirnalda pero más cortita que reutilicé varias veces, incluso en un cumple de Cucu. Los que estaban rotos y mordidos los convertí en corazones (¿para que?) y los muy destruidos se convirtieron en confetti que me negué a tirar por meses, terminó en una manualidad que tuvimos que hacer para el jardín. En todas las instancias de la vida de esa goma eva, Papito se me rió fuerte en la cara. ¡El padre de mis hijos!
  3. Pistas de autitos recicladas. En casa se cose, eso quiere decir que hay mucha tela (ni voy a mencionar que tengo bolsas y bolsas llenas de retazos que me niego a dejar ir) y por ende ¡tubos de tela! Son tan resistentes, de cartón ultra duro. ¿Cómo alguien puede tirar esa maravilla? Acá se convirtieron en túneles para los autos. Los decoramos para tratar de que se vean menos truchos y ya llevamos horas de juego acumuladas con esto. ¡Papito en esta me tenés que dar la derecha!
  4. La alfombrita de la entrada. La hice con la técnica de las tiritas atadas a la malla de plástico. Con boxers viejos. Listo, lo dije. ¡El trabajo que me llevó! Quedó linda y duró más o menos un mes. En cuanto pudo el perro le hizo pis y después la liquido. Juro que pensé en guardar los pedazos, pero hasta a mí me pareció mucho. Respiré hondo y sin pensarlo mucho la tiré.

Lo que le puede servir a alguien más lo donamos, ese no es el problema. El tema está en lo que no se puede regalar pero me cuesta tirarlo a la basura. ¡Porque puede tener una segunda vida! Aunque en la mayoría de los casos esa nueva vida es arrumbado en algún mueble de la casa.

Dos cosas más que no puedo tirar: las pajitas que vienen pegadas a los cartones de leche o jugo ¡sin usar, con el envoltorio y todo! Un sacrilegio. Y las botellas de vidrio donde viene la salsa de tomate, imposible. Me estoy planteando no comprar más salsa porque tengo decenas de botellas y no me puedo deshacer de ninguna.

¿Ustedes acumulan cosas? ¿Reutilizan materiales? ¡Animate a contarnos! #sinjuzgar

 

2 Comments

  1. Maie

    19 septiembre, 2017 at 2:15 pm

    Jajajajajjaja sin comentarios…. 😜😠

  2. Guille

    18 septiembre, 2017 at 6:50 am

    Jajaja! Me sigo riendo de la deco navideña con bolsas… la pista de autos fue de tus mejores creaciones, sin dudas! Te amo y respeto tu ideología de reciclar, a veces un poco extrema 🙂

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