Mis tres mejores superpoderes de mami

Ya llega el Día de la Madre y bueno, yo soy mamá de dos así que ¡feliz día para mí y para todas! Y en nuestro honor, hoy hablamos de los superpoderes que tenemos. ¿Te animás a compartir tu mejor poder? Ese que te soluciona algunos de los pequeños conflictos diarios de la maternidad…

Creo que hay varios momentos en el día en que nos sentimos (o necesitamos sentirnos) superheroínas. Hay muchos poderes que me encantaría tener, pero estos son los que sí tengo y que creo que me hacen la vida un poco más fácil.

1. Repertorio ilimitado de canciones y cuentos inventados. Soy redactora y nunca pensé que mi creatividad iba a ser puesta más en juego con los nenes que en cualquier trabajo que tuve. ¿Cuántos cuentos inventamos por día? Cucu demanda historias casi constantemente o te pregunta “¿cómo es la canción del sol?” y ahí empieza el ejercicio de buscar frenéticamente en la galería mental de canciones conocidas si hay alguna que cuadre. Así llegamos a que la canción del frío es Mil horas de Calamaro, la del color azul es Azul de Cristian Castro (bravo por la originalidad) y Auto rojo de Vilma Palma es la canción del autito rojo claro.

Pero si no hay en el repertorio hay que inventar. ¡Y rápido! Con Papito implementamos recursos como robar melodías de otras canciones y les cambiamos la letra, traducir del inglés y usamos su aporte con la guitarra para mandar algo de fruta también.

2. Maña con las manualidades. Lejos de ser una profesional, me gusta y me doy maña con manualidades de diferentes rubros (tejido, pintura, costura, reciclado obvio, y algunas más). Esto es un gran aliado a la hora de preparar las cositas que piden en el jardín, decorar eventos, armar juegos, arreglar o crear ropa y juguetes, y varias cosas más. Lo bueno es que papito también tiene este superpoder pero en otros rubros como la carpintería, la electrónica y hasta algo de construcción. Se podría decir que yo me encargo de la parte más soft y el de la hard. Somos como una Liga de las Manualidades, nos mostramos orgullosos nuestras producciones y nos reímos cuando la pifiamos.

3. Ojo con el ojo. Pero el mejor superpoder lejos es la habilidad de curar el ojeo. Creer o reventar. Placebo o verdad, que funciona funciona. Y me la banco porque personas que se me han reído en la cara después han solicitado mis servicios. Porque un día, ser un poco bruja me sirvió para algo mas que bueno. ¡Y como me salvó!

Es un poder que me enseñó, en Navidad obvio, la abuela de Papito. No puedo contar mucho más al respecto porque corro el riesgo de perderlo y creo que no sabría bien cómo ejercer la maternidad sin el.

No tengo forma de llevar la cuenta de cuantos episodios resolví con el tema del ojeo. Niños intensos, pasados de rosca, que se sienten mal, los he visto dormirse en minutos mientras aplicaba mi superpoder. ¡100% testeado! Es más, hacemos un combo con la mamá de Papito que también tiene el poder y los dejamos DE-CA-MA.

Mi consejo es: faltan casi dos meses para Navidad, tiempo más que suficiente para buscar a alguien que se los enseñe este año. Porque sí o sí tiene que ser transmitido a las cero horas.

También tengo antipoderes, que me complican un poco la rutina o al menos no suman para nada. Por ejemplo, me es totalmente imposible calcular el tamaño de tupper que necesito para guardar algo, o es muy chico o me sobra lugar por todos lados, pero siempre la pifio; es un gran antipoder no saber ni maquillarme ni peinarme más o menos decentemente; y definitivamente la falta de habilidades con la pastelería es algo que anhelo tener algún día.

Con o sin superpoderes. Reales o inventados. ¡Feliz día a todas las súper mamás!

 

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